
Con el cambio de piso me he dado cuenta de la cantidad de cosas que se llegan a acumular y lo triste que te sientes al tenerte que desprender de algunas de ellas, por no hablar del dilema moral de con cuales me quedo y cuales tiro.
Una de las cosas de las que me ha sido más difícil desprenderme ha sido de los papeles; aquellos papeles que vas acumulando tontamente encima del escritorio, dentro de una caja,...
No son nada más que papeles, intento decirme a mi misma, pero no es así: aquel flyer anunciando esa exposición, aquella entrada del concierto, aquella crítica de cine, aquella postal enviada des del extranjero,... Al ver estos papeles me siento transportada a aquel dia, al recuerdo de aquel café, aquella fiesta, aquel amigo,...infinidad de momentos que quedan ocultos en nuestro recuerdo esperando algun estimulo que los despierte.
O sea que la solución ha sido llevarme conmigo la mayoria de estos papeles. De modo que estoy en mi nueva habitación con todos estos recortes de mi vida decidiendo que hacer con ellos. De momento tengo dos cajas llenas y esto que los seleccioné.
*Quizá os preguntareis el porque de un cuadro de Lucio Fontana para ilustrar mi escrito.
Fontana rompió la tela del cuadro, demostrando una vez más que la obra de arte no puede quedar sujeta a una simple tela, sinó que va más allá. Mis papeles también son algo más que papeles para mi...van más allá de simple letra escrita o pintada.